¿Cómo afectan las chanclas al andar?

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Investigadores de la Universidad de Auburn (Alabama) han estudiado los efectos que produce el uso de chanclas al caminar. Para ello, se realizaron pruebas biomecánicas, haciendo caminar a los participantes sobre una plataforma donde alternaban el uso de chanclas y zapatillas deportivas.

Alteración de la marcha

En el estudio se observó que caminando con chanclas se daban pasos más cortos, se forzaban los tobillos y los talones chocaban contra el suelo con menor fuerza (menor impacto).

La principal causa que altera la marcha es la baja sujeción y estabilidad que ofrecen las chanclas, obligando a agarrarlas con los dedos y a arrastrar y tirar de ellas durante la marcha. Estos cambios alteran nuestra forma de andar, haciendo que arrastremos los pies y se genere mayor tensión.

Además, la altura de la suela hace que el reparto de pesos sobre el pie sea inadecuado.

Consecuencias del uso excesivo de chanclas

Durante la marcha los dedos se flexionan y tensionan con el fin de sujetar la chancla. En consecuencia, si esta situación se da de forma prolongada puede provocar lo que se conoce como “dedos en garra“, deformidad consistente en el encorvamiento de los dedos del pie.

Efectos uso excesivo chanclas
Consecuencias del uso excesivo de chanclas

Además, durante la marcha el pie se estira en exceso incrementando la tensión y pudiendo ocasionar una fascitis plantar o inflamación de la fascia de la planta de pie, que puede provocar dolor en el talón o en la zona media de la planta del pie.

En la siguiente imagen puedes ver las zonas del pie donde se produce dolor con más frecuencia en caso de sufrir una fascitis plantar (en rojo, la zona de dolor más frecuente).

Zonas dolor chanclas
Áreas del pie donde con más frecuencia se produce dolor. Fascitis plantar

En conclusión

A pesar de lo dicho, esto no significa que no se deba utilizar chanclas, sino que hay que hacerlo por períodos de tiempo y distancias cortas con el fin de minimizar los posibles efectos negativos sobre nuestros pies.

A su favor, podemos decir que resultan muy prácticas en muchas épocas del año, pues dan sensación de frescor y libertad y son ideales para prevenir la aparición de hongos en actividades relacionadas con el agua.

Otra opción es escoger un tipo de chanclas o sandalias con características ergonómicas que las hagan más saludables.

  • Sujeción al tobillo y pie para lograr mayor estabilidad y de esta forma reducir la tensión.
  • Suela estable que se adapte al pie con una altura de tacón de 2 cm aprox. y apoyo del arco plantar.
  • Base y superfície antideslizantes.

Con chanclas o sin chanclas, esperamos que disfrutéis del verano!

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